Desear un gol


Para mi regreso al blog, me tomo la libertad de publicar este artículo que escribí para la revista digital Visión Analítica. Aprovechen y revisen la publicación completa, que está interesantísima (la suscripción es gratuita). Este es el link :

http://www.analitica.com/visionanalitica/accesovisionanalitica.asp

Visión Analítica, Marzo 2011.

Desear un gol.

Ser fanático de un equipo de fútbol es desear permanente su victoria. Desear su victoria es desear sus goles.

Luis Revilla

Mesut Özil, estrella del Real Madrid.

El pasado 10 de febrero fue publicada la decimocuarta edición de la Football Money League. El estudio, a cargo de la reconocida firma de consultores financieros Deloitte, analiza el desempeño económico de los 20 clubes de fútbol más ricos del mundo, a los que ordena en un ranking según sus ingresos en la temporada. Por segundo año consecutivo, los dos gigantes del fútbol español, Real Madrid y Barcelona, lideran la tabla con beneficios que alcanzan los € 438 y €398 millones, respectivamente. El club inglés Manchester United FC, el alemán Bayern Munich y los también ingleses Chelsea FC y Arsenal FC completan los primeros 5 puestos de la clasificaciónde la Liga del dinero.

En sus más de 40 páginas, el informe descompone los ingresos anuales de cada club en tres fuentes básicas: ventas en jornadas como local, acuerdos comerciales y el contrato de derechos de radiodifusión. La primera categoría se refiere a la recaudación por venta de entradas, así como otros beneficios asociados a los encuentros que un club disputa como local. Una asistencia media por partido que supera las 70 mil personas permite a instituciones como el Real Madrid o el Manchester United generar más de € 120 millones al año. En el apartado comercial, sin embargo, fue el Bayern Munich el que se erigió como el club que más dinero ingresó en 2010, con € 172 MM – 20 millones más que su inmediato perseguidor, el Madrid.

Estadio Old Trafford del Manchester United (Aforo: 75,957)

Son, indudablemente, cifras notables, aunque no del todo difíciles de columbrar. A través de los años, los clubes más exitosos han logrado traducir el prestigio de sus triunfos en la aparente ubicuidad de sus camisetas alrededor del mundo – y con ellas, sus patrocinantes y el apellido de sus grandes figuras – así como en estadios modernos y repletos, que ofrecen grandes comodidades a precios de excepción. En cambio, mucho menos intuible es la magnitud de los ingresos que los clubes del ranking perciben por la que es, con diferencia, su mayor fuente deriqueza: la comercialización de los derechos de transmisión televisiva. En este sentido, el informe de Deloitte es revelador. En 2010, los derechos de radiodifusión reportaron € 1,9 mil millones alos 20 clubes del ranking, una cifra que representa un 44% del total del ingreso de los clubes de La Liga del Dinero.

Cámara de TV

La tv se ha constituido como la gasolina del fútbol del siglo XXI, pero lo ha hecho gracias aun proceso frenético, casi imperceptible. En 1997, la primera edición del ranking reveló que el líder de entonces, el Manchester United, “generó € 134 millones en ingresos en aquella temporada, de los cuales 19m € (14%) venían por televisión. En 2009/10, los ingresos totales del United representan casi el triple -€ 350 millones-, sin embargo, los beneficios de radiodifusión ascienden a € 128m (37% del total), casi siete veces su nivel de 1997.” Si el Real Madrid y el Barcelona son los líderes de la Liga del Dinero se debe, en gran medida, a que sus contratos televisivos son los más jugosos del mundo. Este argumento también explica por qué la Liga Inglesa es la más rica del mundo. El acuerdo por los derechos de tv de la prestigiosa Premier League es exclusivo y colectivo, a diferencia de España o Italia, donde se transmiten partidos en señal abierta y los contratos se negocian individualmente. Esto trae como resultado la presencia de 7 clubes ingleses en el ranking, así como su alta competitividad en Europa, donde lidera el coeficiente UEFA de triunfos en competiciones continentales. En definitiva, se puede hablar del desarrollo de la comercialización de los derechos de tv como un síntoma del bienestarde un club, una liga y un país.

¿Qué decir, entonces, de una Liga donde no hay televisión, ni contratos rigurosos; solo las esporádicas transmisiones de algunos partidos? El fútbol venezolano, ese territoriode desaciertos gerenciales y organizativos, queda en evidencia cuando se habla de tv. El nulo desarrollo comercial de nuestro fútbol constituye una de sus principales desventajas con respecto al resto de países de Sudamérica, más allá de que La Vinotinto y nuestros representantes en Copa Libertadores se empecinen en desconocer estas desventajas a base de esfuerzo y talento. Nuestros clubes no cuentan con la principal fuente de ingresos del fútbol mundial, sino con el apoyo inestable de organizaciones gubernamentales en su defecto.

Estadio Brígido Iriarte, Caracas.

Sin embargo, es justo – y desafortunado- reconocer una realidad contenida en la baja radiodifusión del balompié venezolano, más allá de la falta de visión de sus dirigentes: el fútbol local no se transmite porque no tiene quienlo vea. En otras, más crueles, palabras: nuestros equipos no tienen fanáticos. Y no es que no nos guste el fútbol, vale aclarar de inmediato. Venezuela es un grandísimo consumidor de fútbo internacional, a la par de los líderes del continente. Los grandes clásicos del fútbol europeo o las instancias decisivas de la Champions League paralizan a un gran sector del país, que vive, vía satélite, pendiente de los clubes más poderosos y las figuras más sobresalientes del planeta gol.

Lionel Messi, del FC Barcelona, hace un 'sombrerito' a M. Almunia, portero del Arsenal FC.

La diferencia entre la afición a un producto – el fútbol europeo – y otro -el fútbol local – es descomunal, casi insalvable. Es proporcional a la desigualdad de exposición y, probablemente, de calidad entre ambos productos. Así, vemos como la problemática de laradiodifusión del deporte rey en Venezuela se convierte en una espiral cuya solución no radica en presentar al televidente de forma repentina la opción de ver la liga local. Es cierto que el aficionado prefiere el fútbol internacional porque, básicamente es el único que puede ver, lo que sugiere que la liga local ganará afición en la medida que gane espacio en la tv. Sin embargo, también es cierto que la competencia no es igualada. Si tuviera la opción, es muy probable que un aficionado se decante por un Real Madrid – Villarreal antes por un Zamora – Aragua. El fanático se identifica con la calidad de la producción y del juego; el cartel de los jugadores y la tradición de los equipos que llegan a nuestras tv desde Europa. Ha sido un proceso largo de adopción de un producto como propio. En cambio, con el fútbol nacional televisado, la experiencia suele ser más bien decepcionante para aquel que está acostumbrado a la perfección técnica y táctica del balompíé europeo. La transmisión de los partidos representa una bendición solo para aquellos que sienten los colores de los equipos de nuestra liga. La solución radica, pues, en que los clubes logren captar más fanáticos, algo que no ocurrirá gracias a la transmisión de sus partidos. No solamente.

Gol

¿Entonces  cómo? El fútbol tiene en su hermosa y compleja naturaleza la herramienta principal que lo convierte en el deporte rey. La base de su popularidad y regla fundamental: el gol. Este deporte, que no ofrece demasiadas oportunidades para la celebración y el aplauso, concentra la alegría del aficionado alrededor de ese bien tan escaso. A diferencia del béisbol, donde las instancias para festejar están mucho menos dosificadas a lo largo del juego, el fútbol se juega – y se vive- esperando ese momento cumbre, ese trabajado logro que es sinónimo de explosión, de júbilo. Es precisamente su escasez la que explica tanto alboroto a su alrededor. Mientras que en otros deportes la puntuación alcanza las decenas, en el fútbol se pueden jactar de golear – dar una paliza – aquellos que anoten tan solo tres o más goles. Pero si el gol es valioso, en ningún otro lugar del mundo vale tanto, tiene tanta demanda, como en un estadio, donde el aficionado se contagia de la ansiedad acumulada y luego, de la alegría desaforada de miles. Independientemente del nivel de juego o del resultado del partido, gritar un gol en vivo y directo es una experiencia capaz de generar adicción. El aficionado sale del estadio con ganas de más goles, con ganas de volver a vivir la experiencia. Es así como se forja el tan invocado amor incondicional por un club y es así como se conciben los fanáticos que asisten fielmente al estadio, que son, dicho sea de paso, los que sintonizarán con la misma lealtad el canal de tv donde transmitan un partido del que ahora es su equipo.

El fútbol nacional necesita ser televisado,  sí, pero también necesita fanáticos. En ese sentido, este no es un llamado a la dirigencia de nuestros clubes para diseñar complejas estrategias de mercadeo que logren llevar aficionados al estadio. Tampoco es un desprecio a la voluntad de las plantas televisivas y la FVF de transmitir la mayor cantidad de partidos posibles – el Torneo Clausura en curso va camino de ser el más televisado de la historia. Esta es, más bien, una humilde invitación al lector a asistir al estadio. Una invitación a vivir y a contagiarse de una experiencia casi incomparable, ni siquiera con la magia de Messi en HD. Esta es una invitación a desear un gol.

Hinchas del Caracas FC.

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